Reseña: Death Stranding

Es muy difícil empezar a hablar del primer juego de Kojima Productions como desarrolladora independiente sin antes mencionar las joyas que produjo mientras permanecía como filial de Konami, la saga de Metal Gear. El estudio no es nada nuevo en el negocio del desarrollo de grandes títulos, y desde su anuncio, Death Stranding prometía no ser la excepción.

Death Stranding estrenó el 8 de noviembre de 2019 para PlayStation 4.

Desde que se presentó con un misterioso tráiler en la E3 de 2016, el juego no hizo más que generar emoción y al mismo tiempo escepticismo entre los jugadores. Cada vez que un nuevo avance de Death Stranding era revelado, nacían más preguntas que respuestas, y no es que las dudas se resolvieron automáticamente el día que el juego estrenó, sino que poco a poco a medida que jugamos vamos entendiendo el extraño universo creado por Hideo Kojima para este videojuego.

En Death Stranding nos ponemos en el papel de Sam Porter Bridges, interpretado por Norman Reedus, quien es un cargador, una suerte de repartidor de paquetes que atraviesa los escenarios post-apocalípticos de un Estados Unidos devastado por el misterioso Death Stranding. Tras acontecimientos inoportunos, a Sam se le encomienda la tarea de conectar varios puntos a través de todo el país a una ‘red quiral’ por parte de la empresa Bridges, que planea unificar de nuevo a Estados Unidos, siendo el primer paso para un nuevo renacer del país. En nuestra tarea nos encontraremos con diversas amenazas que intentarán frenarnos a toda costa, separatistas, terroristas, mulas (ladrones de paquetes), y por supuesto, las temibles CV, unas misteriosas criaturas invisibles nacidas de cadáveres humanos y que están conectados con este mundo y con el otro lado. Para poder luchar contra estas CV, Sam tendrá la ayuda de BB (Bridge Baby), un feto en una incubadora artificial adherida a su traje, BB está conectado con este mundo y con el otro lado también, por lo que él puede ver a las CV y Sam también, a través de él. A lo largo de nuestro viaje nos encontramos a personajes bastante interesantes, cada uno con una historia particularmente triste, la vida no es la misma tras el Death Stranding.

Lo nuevo de Hideo Kojima, el nacimiento de un nuevo género en la industria de los videojuegos.

Durante las primeras horas de juego nos encontramos con que las cinemáticas están a la orden día, y sumado a la lenta jugabilidad puede resultar tedioso para los jugadores más enérgicos. Sin embargo, es imperativo mencionar que estas cinemáticas y el lento desarrollo son fundamentales para poder comprender el mundo que podemos explorar con libertad más adelante. Cinemáticas largas y frecuentes totalmente justificadas.

En términos de historia y guion, nos encontramos con que Death Stranding goza de una altísima calidad con respecto a la profundidad de cada historia y cada personaje. Por supuesto no es perfecta, y de vez en cuando trata de forzar demasiado la tristeza en un intento por hacer que el jugador empatice con los personajes, pero al contrario se siente como algo acelerado, no se le da la evolución que necesita para poder empatizar lo suficiente con el personaje y las historias tristes quedan relegadas a relleno.

La forma en la que las dudas sobre la historia y el juego en sí se van despejando a medida que jugamos es simplemente magistral. No obtenemos respuestas de golpe, lo que nos arrebataría el aura de misterio que rodea al juego, sino que se nos ofrece la oportunidad de descubrir poco a poco por nosotros mismos el por qué de los acontecimientos que dieron lugar al Death Stranding, los misterios sobre los BB, y sobre el propio Sam.

La jugabilidad se puede dividir en varias partes, que representan los géneros que se encuentran en el juego: expedición, acción y horror. Es evidente que el eje sobre el que se basa la jugabilidad de Death Stranding es la entrega de paquetes, la exploración y el viaje. Para poder llegar de un punto a otro, podremos hacer uso de distintas herramientas para poder hacer de nuestro camino menos agotador. Podremos utilizar escaleras para subir o bajar de montañas (o usarlas como puentes), y si la escalera no tiene la longitud necesaria, podemos utilizar un anclaje de escalada y bajar (o subir) por una cuerda. Nuestro mejor amigo durante el viaje será el ítem conocido como CQP, una impresora quiral capaz de formar distintas estructuras que facilitarán aún más nuestra labor, por ejemplo un refugio, un buzón o una tirolina. También disponemos de vehículos de Bridges para recorrer largas distancias y cargar más peso. Estas mecánicas de viaje resultan bastante interesantes, ya que permite a los jugadores crear su propia ruta para llegar de un punto a otro, utilizando distintas estrategias con todos los objetos que el juego nos proporciona. Y si a esto le sumamos la curiosa función de multijugador de Death Stranding, tenemos como resultado un mundo fascinante que podemos explorar y modificar a nuestro antojo con atajos y rutas personalizadas. El multijugador de Death Stranding se basa en que otros jugadores también son cargadores (pero no podemos verlos ni interactuar directamente con ellos) por lo que las estructuras que ellos construyan o los objetos que ellos pierdan podrán ser encontrados en nuestra partida de juego, y viceversa, estructuras y objetos nuestros pueden ser encontrados en partidas de otros jugadores alrededor del mundo.

En el juego también encontramos acción, puesto que de vez en cuando deberemos combatir contra los separatistas o terroristas, que intentarán matar a Sam sin dudarlo. Para librarnos de estas amenazas contamos con un variado arsenal que va desde nuestros propios puños, pasando por rifles de asalto y escopetas, hasta explosivos. Podemos elegir si utilizamos fuerza no letal para acabar con nuestros enemigos (cuerpo a cuerpo, atarlos, balas de caucho) o si los asesinamos a sangre fría con balas letales, este último tiene una desventaja, y es que los cadáveres pasan a convertirse en CV si no los incineramos a tiempo, lo que nos lleva a hablar del siguiente tema, las CV. Estos monstruos son visibles gracias a nuestro BB, y también existen varias formas de combatirlos, la sangre de Sam es la clave para vencerlos, por lo que podemos utilizan balas infundidas en sangre o granadas de sangre para enviarlos de regreso al otro mundo.

Aunque si no contamos con el equipo necesario para enfrentarnos a las CV, siempre podemos utilizar el sigilo para escapar de su territorio, y es ahí donde entra el factor horror del juego, mientras nos movemos tratando de hacer el más mínimo ruido y aguantando la respiración, tratando de escapar de un enemigo al que ni siquiera podemos ver.

El juego cuenta con las dosis necesarias de cada uno de los géneros anteriormente mencionados, ya que no se centra en uno específico durante una misión particular, sino que depende también del jugador qué rumbo tomará su juego.

Gráficamente el juego es una maravilla, las paisajes deteriorados, más allá de ser el típico yermo, rebozan de flora y colores vivos. Al apartado artístico del juego es digno de aplaudir, los distintos ecosistemas que encontramos durante nuestra aventura nos da una clara idea de lo que es capaz el equipo de desarrollo en cuanto a escenarios se refiere. Los modelos 3D de los personajes están bastante bien logrados, casi perfectos, sumado a la captura de movimiento hecha a la perfección, nos ofrece unas tremendas cinemáticas con actuaciones excepcionales, aplaudiendo a Mads Mikkelsen en particular, con el permiso del modesto Normas Reedus.

Lo más llamativo de Death Stranding resulta ser su particular soundtrack, que se define a sí mismo como “música relajante” y que a medida que jugamos nos vamos dando cuenta de que esta afirmación, de hecho, es cierta. Cada pieza musical está cuidadosamente colocada en distintas partes de nuestra aventura, y nos hace asociar cada canción a un sentimiento en particular, melancolía, tristeza, soledad, etcétera.

Como siempre en los juegos de SIE, el doblaje latino es de cinco estrellas, un excelentísimo trabajo por parte del estudio de doblaje Lola MX y de todos los actores involucrados en el juego. Aunque todas y cada una de las interpretaciones en el juego poseen una calidad insuperable, convengamos en que existe una destacada interpretación del maestro Pepe Toño Macías en su papel de Heartman, que sí logra el efecto que Kojima quería con este personaje, el cual es sentir empatía a la primera que entendemos el por qué de su ser. Una gran alegría que Idzi Dutkiewikz siga siendo la voz habitual de Troy Baker, en el papel de Higgs. Un trabajo excelente de todos en general.

En conclusión, Death Stranding no es un juego para todo el mundo. Su jugabilidad puede de vez en cuando pecar de lenta, a veces a tal punto de estropear la experiencia del usuario, y más si el jugador tiene preferencia por los géneros de acción y shooter ligeros. Death Stranding es un juego que debe jugarse con calma y disfrutar de su curiosa historia y mecánicas de exposición innovadoras. Kojima ha logrado lo impensable, crear para su juego un nuevo género que es el resultado de la mezcla de distintos factores que hacen de Death Stranding una obra digna de admiración.

Calificación final:

El extraño experimento de Kojima por hacer de Death Stranding un híbrido entre un juego y una película tiene un resultado inesperado y fascinante, gracias a la profundidad de su historia y las reflexiones que esta conlleva. Un título que deja muy arriba la pauta para las producciones futuras de Kojima Productions.

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