[Reseña] Jump Force, cómo hacerlo mal con todo a tu favor

Jump Force es el videojuego de lucha que Bandai Namco ha traído como celebración del aniversario de 50 años de Shōnen Jump. Un videojuego que reúne a sus personajes más populares y los coloca en el mundo real, que es el punto de convergencia de todos los mundos Jump.

Jump Force se lanzó mundialmente el 15 de febrero de 2019 para todas las plataformas.

Jump Force presenta una mecánica de pelea similar a la vista en J-Stars Victory Vs o Xenoverse, donde mantenemos un botón y oprimimos otro para realizar una habilidad, con la excepción de que se ha reducido el número de habilidades a tres y contamos con un ataque definitivo. Los combates son el mejor aspecto del juego, pero si lo analizamos detenidamente podemos encontrar todo tipo de errores y carencias. El juego no exige habilidad, y mucho menos experiencia, podemos ganar un combate únicamente utilizando un botón repetidas veces (que no es lo ideal). Algunas habilidades no están balanceadas, unas se activan rápidamente y causan muchísimo daño, y otras necesitan cierto tiempo de carga y causan un daño moderado. Aun con la gran variedad de personajes, lamentablemente al final del día terminan siendo más de lo mismo, los combos son idénticos y se realizan de forma idéntica, pero es destacable que sus habilidades son (en la mayoría de los casos) distintas entre sí. Algunos ataques definitivos son demasiado fáciles de esquivar o dan demasiado tiempo para cubrirse.

Los efectos visuales de los combates están bastante bien y recuerdan a un auténtico combate de anime con cientos de destellos de luces, sonidos y por supuesto las voces de los personajes que siempre hablan durante un combate. Aunque cabe decir que a veces estos destellos de luz bloquean la visibilidad del jugador y no puedes visualizar bien a tu oponente con tantos colores y brillos en la pantalla. Los escenarios pueden ser destruidos, que le da un toque especial a los combates y también la ropa de los luchadores es desgarrada durante las peleas.

La personalización de nuestro avatar jugables es bastante limitada, ya que aunque tengas varias opciones personalizables de cejas, ojos, nariz, etc., el personaje termina viéndose genérico e idéntico a cualquier otra combinación de características faciales. Es decir, no importa qué cejas u ojos o nariz pongamos, el resultado será más o menos el mismo. La ropa de nuestro avatar también tiene opciones bastante limitadas, ya que se reducen a hacer cosplay de algún personaje ya existente, usar ropa genérica o vestir como un payaso combinando varias partes de varios conjuntos. Pero digamos que la personalización es uno de los puntos fuertes del juego. Tenemos muchas opciones de habilidades que nuestro personaje puede usar aunque la inmensa mayoría de ellas pertenecen a cinco animes específicos y resalta bastante el hecho de que no podemos aprender habilidades de personajes como Jotaro, Dio o Ryo.

Ni hablar de la historia, es genérica y cuadrada, la misma historia de universos que convergen una y otra vez, con la excepción de la intervención de nuestro avatar creado. Las cinemáticas (si se les puede llamar así) son bastante malas, muestran generalmente a los personajes inmóviles hablando entre sí, lo cual es bueno porque los gestos y el lenguaje corporal no se le da bien a este juego, cada vez que un personaje hace un gesto se nota un movimiento demasiado forzado y poco natural, sin mencionar que no poseen expresiones faciales y para rematar, la sincronización de labios con los seiyū no está nada bien. Las misiones son tan repetitivas que se reducen a tres cosas, escena “cinemática” con personajes que apenas se mueven, pantalla de carga y un combate que dura menos de lo esperado; esto sin mencionar que entre cada pequeño corto hay una pantalla de carga larga y tediosa. La pantalla de carga no solo dura muchísimo tiempo, sino que también aparece a cada momento. El lobby principal (similar al de Xenoverse) es innecesariamente grande y da para muchas perdidas, considerando que no contamos con ningún tipo de waypoint que nos indique cuál es nuestro siguiente objetivo.

El roster del juego es su atractivo principal, y algunos modelos 3D hacen justicia a su contraparte manga/anime, sin embargo, hay que mencionar que algunos personajes no terminan de cuadrar en 3D y se ven “raros”, que si le sumamos los movimientos robóticos de las cinemáticas, les da una pésima presentación. Y hablando del roster, es imperativo recalcar dos cosas, primero, la ausencia de personajes femeninos, ya que algunas de ellas quizás tenían más que aportar al juego que otros personajes masculinos secundarios. Pero esto tiene reparo en futuros DLC. Y segundo, la inclusión de un exceso de personajes de las franquicias principales, Dragon Ball, Naruto y One Piece, que sí, son las principales y probablemente la razón de ser este juego, pero desperdiciar espacio para personajes importantes de otros mangas para incluir a personajes secundarios de los tres mangas mencionados, es imperdonable. El multijugador es un punto rescatable de este juego, es divertido si se juega con amigos, ya que el juego no tienen ninguna intención de ser competitivo (por el balance antes mencionado), no le queda otra que al menos ser divertido y en ese aspecto, me alegro al decir que cumple.

Puntos positivos:

  • Roster grande, más o menos decente.
  • Opción de creación y personalización de avatar jugable, que siempre cae bien, y además se pueden crear hasta seis.
  • Multijugador con amigos divertido y cero competitivo, cualquiera puede ganar.
  • Efectos visuales que recuerdan mucho a un auténtico anime.
  • Las voces de los personajes son sus seiyūs originales.

Puntos negativos:

  • Historia genérica, predecible y en general bastante mala.
  • Cinemáticas horrorosas.
  • Modelos 3D inconsistentes.
  • Misiones repetitivas. Muy repetitivas.
  • Pantallas de carga excesivamente largas y que aparecen a cada momento.
  • Lobby principal innecesariamente grande. El jugador se pierde con facilidad.
  • Combate desbalanceado que premia el spameo de botón y no penaliza la falta de habilidad, sino que al contrario menosprecia la experiencia y destreza del jugador.
  • Mala sincronización de labios con los seiyūs.

Conclusión:

En conclusión, Bandai Namco se encargó de que la crítica de este juego no fuera tan favorable, prometiendo desde su anuncio que este sería un juego histórico y a la hora de entregarlo nos de un producto que no cumple con nuestras expectativas que habíamos formado gracias al hype que ellos mismos se habían encargado de producir. El videojuego es divertido, sí, pero nada más, no es épico, no es ni original, simplemente no pareciera que fuera algo tan grande como lo es el crossover de los mangas más populares.

Jump Force es un juego en el que puedes ver todo lo que tiene por ofrecer en los primeros 10 minutos de juego.

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